Y todos los borradores y páginas que se quedarán aquí, apilarán su peso sobre la espalda de quién no quiso marchar. Porque al marcharse el paso se decidió a tropezar, porque usted sabe que los pies a veces piensan por si mismos, no puede uno controlarlos. Estás sentado y de repente los músculos se fastidian de ti y tu pereza, tiemblan para recordarte que no solo existe tu trasero aplastado en un cojín o tu cara postrada a veinte centímetros de la pantalla.
Te estirarás los párpados, automatizarás las respuestas, estarás ahí, con los pasos siendo borradores que nunca verán luz, porque nunca darás el paso que te falta. Este no es un mundo de valientes, los valientes mueren en las guerras, trabajan 24/7/365, limpian lo que nunca limpiarías, siembran vidas que ninguno de ellos (ni tú) saben cosechar.
Son valientes borradores anónimos, héroes, músculos que se moverán para ti cuando estés haciendo todas las cosas que pasan mientras se te mueren miles de células por minuto.
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martes, 27 de diciembre de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Historias instantáneas: mayo infernal.
1. ¿Por qué me mira? ¿Acaso le molesta que tome las fotografías a diez metros de distancia? ¿pensará en acoso? Oh claro, hundir la cara en un libro de hojas amarillas debe ser la mejor forma de ocultarse. Quizás ella es una avestruz. Quizás ella me acosa a mi. Este parque es usado como punto de reunión gigante, sólo que este en particular no tiene letrero y sin embargo cumple su funcionalidad. Punto de reunión de personas que se buscan a si mismas en hojas caidas y jardineros que riegan parvadas de palomas en el lodo. Quizás ella es una modelo natural, juega y se encadena a mis arbitriariedades y nos conjuntamos en una formula de resultado negativo, como el rollo que está por terminarse, como las fotos que ella cree que estoy tomando pero sólo fingo hacerlo. Quizás ella finge modelar y ocultarse, finge leer y finge estar ahí con el sólo proposito de poder decirse en su cabeza de avestruz: "Estúpido que cree que fingo fingir cuando en realidad fingo fingir que fingo leer a un tipo estúpido que sueña soñar que escribe que escribía soñar que escribe escribiendo que escribía al soñar."
2. Xavier, si eres lo bastante imbécil para pensar que una chica perra con su perra labrador, se abrirá hacia tus conversaciones pequeñas, forzadas y cotidianas; mereces caer a la gusanienta tierra al ritmo de 'Another One Bites The Dust'. Ella se pierde en el pasto y la saliva espesa de su mascota, se pierde en pensamientos que son como brea. Y sé que te dije que tu eras como la brea, pegajoso y oscuro. Pero no, no se pierde en ti, fue sólo un decir. Creo que sería mejor que dejarás atras esas historias de comedias románticas hollywoodenses. La vida no es una pelicula de Adam Sandler, aunque muchas veces sea igual de estúpida. Es mejor que tomes el autobus antes de que los vagabundos dejen de pedir monedas y empiezen a arrancartelas con dedos incluidos.
-Adrián Martínez.
(fragmento del volumen tercero)
2. Xavier, si eres lo bastante imbécil para pensar que una chica perra con su perra labrador, se abrirá hacia tus conversaciones pequeñas, forzadas y cotidianas; mereces caer a la gusanienta tierra al ritmo de 'Another One Bites The Dust'. Ella se pierde en el pasto y la saliva espesa de su mascota, se pierde en pensamientos que son como brea. Y sé que te dije que tu eras como la brea, pegajoso y oscuro. Pero no, no se pierde en ti, fue sólo un decir. Creo que sería mejor que dejarás atras esas historias de comedias románticas hollywoodenses. La vida no es una pelicula de Adam Sandler, aunque muchas veces sea igual de estúpida. Es mejor que tomes el autobus antes de que los vagabundos dejen de pedir monedas y empiezen a arrancartelas con dedos incluidos.
-Adrián Martínez.
(fragmento del volumen tercero)
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domingo, 5 de diciembre de 2010
Historias instantaneas III, Noviembre urbano. #1 (muestra)
Diario urbano del día a día (semana 2-3)
Día uno. Despertaba al ritmo de destellos, de mundos paralelos que me mostraron un pasado diferente, un pasado que creía conocer, una realidad que dinamité por accidente. He estado aquí antes, conozco esa sombra azul y ella parece conocerme, así que esperaré por ella. Destellos ante mis ojos, imágenes imposibles me congelaron al instante, me liberaron de las cadenas que por costumbre cree para mí. Visiones, indescriptibles, difusas, intermitentes; historias urbanas del día a día.
Esa mañana salí, caminé calles casi desiertas y pacificas, cubriendo las historias nocturnas de anoche. Vi el desfile de trabajadores de oficina y me llamaron ‘bohemio’ y ‘apático’, sonreí y seguí mi camino, disfrutando la brisa. Hice una parada, un corto viaje, y llegué al lugar de las calles sinuosas, misteriosas y tan estrechas que me volvería claustrofóbico entre ellas; uno de los pocos lugares que a pesar de ser pequeño me perdería en el. Y perdí el tiempo, se me iba cómo una risa de la boca, y cómo lluvia en el cabello.
Día dos. De vuelta a las rutinas, a las preocupaciones que en el mundo paralelo donde soy un campirano escocés, feliz y pelirrojo, no existen. Muchos momentos triviales que no me dieron nada de que hablar, escuché; todo el día lo que hice fue escuchar, estar atento y sintonizarme de nuevo en la frecuencia correcta. Grabé un pequeño mensaje en espera de un poco de audiencia.
Día tres. No hubo una nube en el cielo, no hubo segundo que se quedara aquí esperando por mi, por eso fue tan fluido; cuando volví a conciencia, la euforia había terminado, mis pies se doblaron y caí de espaldas directo al frío del piso, imaginé que estaría haciendo en algún otro mundo paralelo… si estaría rondando algún suburbio en busca de tesoros inservibles o tal vez comiendo en ‘… la misma tierra roja; de bosques, barrancos, alcohol y estrellas que caen’.
Día cuatro. ‘La confusión era clarísima’, leí en un escrito que había olvidado. Hace un año que ‘el misterio salió a tomarse una taza de café en una noche de invierno’ y desde entonces aparece esporádicamente, me cuenta lo que ha hecho, estaba de visita entre bromas y abrazos distantes; y se fue entre estática y luciérnagas, anticipándome el fin de semana.
Día cinco. El misterio llegó para quedarse, indefinidamente, un viernes 19 de noviembre.
-Adrián Martínez.
Día uno. Despertaba al ritmo de destellos, de mundos paralelos que me mostraron un pasado diferente, un pasado que creía conocer, una realidad que dinamité por accidente. He estado aquí antes, conozco esa sombra azul y ella parece conocerme, así que esperaré por ella. Destellos ante mis ojos, imágenes imposibles me congelaron al instante, me liberaron de las cadenas que por costumbre cree para mí. Visiones, indescriptibles, difusas, intermitentes; historias urbanas del día a día.
Esa mañana salí, caminé calles casi desiertas y pacificas, cubriendo las historias nocturnas de anoche. Vi el desfile de trabajadores de oficina y me llamaron ‘bohemio’ y ‘apático’, sonreí y seguí mi camino, disfrutando la brisa. Hice una parada, un corto viaje, y llegué al lugar de las calles sinuosas, misteriosas y tan estrechas que me volvería claustrofóbico entre ellas; uno de los pocos lugares que a pesar de ser pequeño me perdería en el. Y perdí el tiempo, se me iba cómo una risa de la boca, y cómo lluvia en el cabello.
Día dos. De vuelta a las rutinas, a las preocupaciones que en el mundo paralelo donde soy un campirano escocés, feliz y pelirrojo, no existen. Muchos momentos triviales que no me dieron nada de que hablar, escuché; todo el día lo que hice fue escuchar, estar atento y sintonizarme de nuevo en la frecuencia correcta. Grabé un pequeño mensaje en espera de un poco de audiencia.
Día tres. No hubo una nube en el cielo, no hubo segundo que se quedara aquí esperando por mi, por eso fue tan fluido; cuando volví a conciencia, la euforia había terminado, mis pies se doblaron y caí de espaldas directo al frío del piso, imaginé que estaría haciendo en algún otro mundo paralelo… si estaría rondando algún suburbio en busca de tesoros inservibles o tal vez comiendo en ‘… la misma tierra roja; de bosques, barrancos, alcohol y estrellas que caen’.
Día cuatro. ‘La confusión era clarísima’, leí en un escrito que había olvidado. Hace un año que ‘el misterio salió a tomarse una taza de café en una noche de invierno’ y desde entonces aparece esporádicamente, me cuenta lo que ha hecho, estaba de visita entre bromas y abrazos distantes; y se fue entre estática y luciérnagas, anticipándome el fin de semana.
Día cinco. El misterio llegó para quedarse, indefinidamente, un viernes 19 de noviembre.
-Adrián Martínez.
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domingo, 10 de octubre de 2010
Historias instantaneas III, Octubre cítrico. #1
Y otra vez el mundo se voltea... ¡Qué novedad! Primero un frente frío, un huracán, un temblor, ¿qué sigue? ¿conspiraciones en plena joroba mía? No mientras [mientas] la [el] joroba [árbol de peras] pueda percibir la [el] usurpación [paso #568]. Algunos parecieran querer saberlo... ¿Qué podrían saber un montón de desjórobados [descerebrados] sobre un tipo socialmente incomodo como yo? ¿En verdad quieren saberlo? Nunca ha importado ni importará ni el fatídico día en que pase, importará. La vida diaria ya no tiene diferencia con el absurdo. La vida diaria es un Olmo que da peras.
Paso #568, H.I. Volumen III.
-Adrián Martínez.
Paso #568, H.I. Volumen III.
-Adrián Martínez.
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martes, 2 de febrero de 2010
Historias instantáneas (Volumen 1) [Parte 2]
3.
No es la forma en que estoy sentado, no es la circulación atascada en el trafico, en mis extremidades. No son las luces estroboscópicas en el cielo ni los gritos descabellados y la gente peregrinando a paso de pingüinos. Ni la vergüenza, ni la sensación absurda de que el guardia en la entrada conspira contra ti. Sólo es esperar, sólo es congelarse al contacto con el viento. Son hojas cayendo sobre el metal y el adoquín, son viajes constantes entre pensamientos contrarios. Más hojas caen y ¿si el árbol cae encima? No quiero pensar en el estruendo, ni en las luces, ni en la gente. Sólo es esperar...
4.
¡Hey!, ¡Ahí! Despierta, desparrámate fuera de mi camino. ¿Necesitas luz? Ahí están, ahora sal de mi camino. No, no sé si se despidieron, no sé que te ocurrió, tampoco sé quien eres, ni me importaría sino estuvieras bloqueando mi paso #568. No, no creo que al árbol le interese, ni siquiera fue el quien me despertó cuando yo estaba en tu lugar.
-Adrián Martínez
No es la forma en que estoy sentado, no es la circulación atascada en el trafico, en mis extremidades. No son las luces estroboscópicas en el cielo ni los gritos descabellados y la gente peregrinando a paso de pingüinos. Ni la vergüenza, ni la sensación absurda de que el guardia en la entrada conspira contra ti. Sólo es esperar, sólo es congelarse al contacto con el viento. Son hojas cayendo sobre el metal y el adoquín, son viajes constantes entre pensamientos contrarios. Más hojas caen y ¿si el árbol cae encima? No quiero pensar en el estruendo, ni en las luces, ni en la gente. Sólo es esperar...
4.
¡Hey!, ¡Ahí! Despierta, desparrámate fuera de mi camino. ¿Necesitas luz? Ahí están, ahora sal de mi camino. No, no sé si se despidieron, no sé que te ocurrió, tampoco sé quien eres, ni me importaría sino estuvieras bloqueando mi paso #568. No, no creo que al árbol le interese, ni siquiera fue el quien me despertó cuando yo estaba en tu lugar.
-Adrián Martínez
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domingo, 31 de enero de 2010
Historias instantáneas (Volumen 1)
1. Marca mis palabras en mi lapida de papel y distribuyelas cuando sepas que tuve razón estimado amigo. Porque podré ser solo un loco... pero esa es la naturaleza de lo humano, la locura por no poder manejar nuestro propio poder y capacidad. Marca mis palabras compañero. Cuando las historias de hombres grandes queden en cenizas, la memoria prevalecerá.
2.
-"Vos tendréis que correr hacia la abadía y cuidaros porque mi jurisdicción termina en cuenta cruze aquella puerta! ¿Capisci?... Andad, andad amigo vuestro, que no tenemos todo el plexo del día y la noche para ser insolentes y arriesgaros a las fieras laminas afiladas de vuestro rey!"
Luego, dos escenas después en la casa de la prestigiada familia cachipurra de capulina...
-"Tres generaciones atrás, según los relatos de mi amado padre, ha resultado de mi linaje una mezcla entre apestosos franceses y hediondos españoles... sin embargo, eso no importa un siglo después de que vuestro mismo imperio habéis dejado de actuar por como le llamamos para ser un simple consorte de la burocracia ¿Qué tenéis que decir al respecto mademoiselle?
Tres diálogos después.
-"Oh como podría conquistar vuestro corazón si lo tengo ya en mi baúl de mas preciados recuerdos"
Dos diálogos después.
-"¿Osaría arriesgar su reputación con este su humilde servidor con quien vos ha decidido malgastar un minuto de sus noches por platicas sin sentido?"
Fin de escena.
-Adrián Martínez.
2.
-"Vos tendréis que correr hacia la abadía y cuidaros porque mi jurisdicción termina en cuenta cruze aquella puerta! ¿Capisci?... Andad, andad amigo vuestro, que no tenemos todo el plexo del día y la noche para ser insolentes y arriesgaros a las fieras laminas afiladas de vuestro rey!"
Luego, dos escenas después en la casa de la prestigiada familia cachipurra de capulina...
-"Tres generaciones atrás, según los relatos de mi amado padre, ha resultado de mi linaje una mezcla entre apestosos franceses y hediondos españoles... sin embargo, eso no importa un siglo después de que vuestro mismo imperio habéis dejado de actuar por como le llamamos para ser un simple consorte de la burocracia ¿Qué tenéis que decir al respecto mademoiselle?
Tres diálogos después.
-"Oh como podría conquistar vuestro corazón si lo tengo ya en mi baúl de mas preciados recuerdos"
Dos diálogos después.
-"¿Osaría arriesgar su reputación con este su humilde servidor con quien vos ha decidido malgastar un minuto de sus noches por platicas sin sentido?"
Fin de escena.
-Adrián Martínez.
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