Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de octubre de 2012

La polaridad de las relaciones amorosas; el instrumento de la conquista.



    Es el tema más sonado, más comentado, más debatido; el amor. Pero detrás de esa palabra ¿Qué hay? ¿Habrá acaso un sistema, símbolos claros e inequívocos para tratarlo? En realidad no es tan complicado como parece, si dejamos de lado la cursilería, el romanticismo, y el apego personal al tema. Hay que tratarlo como tratamos a la política… Bueno, eso tampoco ayuda mucho ¿no? Pensemos entonces que tratamos el ritual de apareamiento de alguna especie animal, preferentemente un mamífero como nosotros. Hay que dejar de lado que sabemos que existe una ética y una racionalización humana porque de eso hablaré más al rato. Lo primero que encontraremos para analizar es una polaridad evidente entre géneros, más específicamente en lo que estos buscan en el otro. En una especie patriarcal como la humana, el macho buscará a una hembra fértil (el concepto de fertilidad se mantiene, sólo el canon estético es el que cambia), que se adhiera al hombre en el sentido de realizar las actividades que permitan al macho hacer las suyas, un apoyo, es decir; busca a una mujer que lo haga sentirse hombre. Esto último se repite a la inversa, la hembra busca un macho que la haga sentirse hembra, pero que también represente la mejor carga genética, esa fuerza de sobrevivencia y sí, también incluye al intelecto. Se tiene la idea de que las primeras humanas buscaban solo al hombre más hábil o más fuerte, sin embargo, la teoría no diría que estamos dejando fuera, y menospreciando el intelecto de estos hombres, que tenían que tener todo lo posible; fuerza, creatividad, intelecto, salud, etc. Se tiende a pensar que los hombres muy “inteligentes” que tienen poca suerte con las damas son victimas de injusticias, y que su valor en conocimientos los cualifica para tener a una dama atractiva, etc. Sin embargo, esto no es más que un concepto superficial aplicado de nuevo, a la inversa; una suerte de discrepancia positiva que no demuestra inteligencia, sino una necesidad de urgencia. Los conocimientos no hacen al intelecto, es la astucia, la audacia, la creatividad lo que lo hace. Es por eso que un hombre astuto con mucha frecuencia también es un hombre que hace reír a las mujeres, y que juega con naipes que son invisibles para ellas, incluso las hacen jugar sin que se den cuenta del juego o de las reglas. Esta astucia natural ha sido regularmente lo que lleva al éxito a un hombre, incluso a veces sin importar que no cumpla con el estereotipo estético de la época. A veces la perfección no está en el físico, sino en lo saludable del mismo. Es así que una mujer probablemente no elija estar con un hombre demasiado alto o musculoso, que difícilmente entre en alguna prenda sin romperla con sus enormes músculos. Es más probable que elijan a alguien de complexión media. Es aquí donde tocamos otro de los puntos a analizar, las proporciones y la generalidad como conquista.
  
    La simetría. Da Vinci buscó la simetría perfecta en el cuerpo y rostro humano. Hay ciertas proporciones que nunca cambian, y que se consideran generales; por ejemplo: que la distancia entre los ojos sea de menos de un tercio del ancho de la cara, que la distancia entre los ojos y la boca sea de poco más de un tercio de la altura de la cara, etc. Si tomamos muestras de rostros masculinos y femeninos de cada país y hacemos un montaje combinando sus facciones imperfectas y no tan simétricas obtenemos la imagen de un individuo que sí tiene estas proporciones “perfectas”. Si hacemos un estudio encuestando a personas del sexo correspondiente para que nos digan si la imagen del rostro genérico generado les parece atractivo nos dirán en su mayoría que sí, pero también encontraremos la expectativa de que sea una persona “aburrida”. La perfección nos atrae, pero al alcanzarla tendemos a despreciarla.

    Volviendo a las polaridades. Entre decenas de comentarios de hombres encima de 30 años, al preguntárseles sobre porque no tuvieron suerte entre los 15 y los 30 con las mujeres, podemos sacar algunas conclusiones, una especie de tratado de la conciencia amorosa femenina que según estos mismos aplica al menos para el 90% de las mujeres: Antes de los treinta, las mujeres escogen; escogen hombres que las hagan vivir emociones porque en esta época todo es circunstancial y emocional para ellas, la lógica y el porvenir no les preocupa. Son meramente instintivas. Pero la polaridad en este tren de pensamiento cambia a partir de los treinta, cuando el macho antes beta, ahora le ofrece a la hembra las necesidades que dejaba de lado antes. El macho antes beta debería haber aprovechado en teoría su fracaso con las mujeres en esa primera etapa preocupándose por mejorar su propia vida y quizás hasta llegando a olvidarse de esa meta de tener a una mujer. Es entonces cuando éstas llegan finalmente a él. Aquí es dónde empieza la era del hombre. Él escoge, el tiene el control, y al final se da cuenta de que no necesita de una mujer para sentirse hombre.

    Hay que dejar claro que no todas las parejas, ni todas las mujeres u hombres pasan por esto al pie de la letra, hay un pequeño porcentaje que está realmente consciente de esto, y no deja el instinto o la tradición les domine los sentimientos; el amor podrá ser una locura pero incluso en la locura hay un poco de razón. 

Por: Martínez, Adrián. Mayo 2012. Extracto de "La termodinámica del eros for dummies".

domingo, 29 de abril de 2012

Chuy


       Mesías te llamaron, y muy a pesar, de ti ya nadie se acuerda, ni de tus palabras ni tus gestos. Estás por ahí hecho mineral o exhumado en su cripta, porque fuiste cualquiera de nosotros; y ellos están tras vidrios blindados porque se comieron tu recuerdo, se tragaron sus propios textos, nunca fue tu carne. Te venden, te manufacturan, eres una licencia creativa más, parte de la gran corporación sentimental apostólica y romana.  Ahora te pasan por alto, te volvieron una excusa y te postergan para esperanzar (paralizar) a una ciudad. El  tipo de blanco pasa y sonríe, recibe, bendice en palabras grandes, las palabras que pocos hombres deberían atreverse a vociferar. Las palabras que quisiste dar a entender, pero nadie nunca entenderá porque una palabra no se vive. Y tú no eres más que eso. Una de esas palabras grandes y muertas de las que hay que limitarse a escuchar y leer. No te como ni te bebo, ni te creo ni desconfío, pero no te pido porque no puedes darme nada. Y aún así, tampoco puedo negarte, si estás todo alrededor mío.

       En tu muerte estás un paso adelante, adentro todo se hace éter, adelante todo se interroga. Estás siempre a un paso más de ellos, víctima de un atropello o de un carnaval que no admite ganancia alguna. En un puesto de tacos, en el apodo de un niño. Ellos están aquí tres días y se quedan en vasos de cebadina, en banderas blancas y amarillas, en medallas, carteles, postres y camisetas. Pero de ellos, de ellos un mes después nadie se acuerda, son basura, souvenir y presunción de un gobierno, nada más. Y tú sigues apareciendo con cada estornudo, con uno o mil niños al nacer, en la expresión de preocupación sincera de una madre o en un diálogo mal actuado de un éxito de blockbuster. Y como antes, como todos, como cualquiera; mueves el pie, lo pones adelante con violencia o desgana. Te has ido de su ritmo, te has querido escapar una vez más de tu mortalidad y la aberración de la memoria. Un paso adelante y al apoyar el talón miras atrás, como un fugitivo ingenuo te limpias el sudor, igual que la primera vez: miras a quien te persigue, no lo que te hará caer. No sé que hiciste con certeza, pero sé lo que hacen ellos y tú que ya no puedes hacer nada, estás hecho un soplo de aire, una porción de tinta. Y yo que puedo hacerlo todo, que soy como tú, que podrían beberme y comerme, no hago nada más que escribir dos párrafos para ti. Los verás inerte sin poder hacerme replica alguna en los ojos de algún Pepe Chuy.



Por: Martínez, Adrián (2012). "Chuy” En El Fanzine del Cerdo Violeta No. 2. Mayo. ¡Hip, hip, hurra! Mi futuro está en ser un cura. León, México, pp. 11-12.

martes, 6 de diciembre de 2011

Abre los ojos (Ensayo sobre una utopía personal)

¿Cómo puede alguien que vive en un constante dejá-vú, encontrarse una utopía personal? Me encuentro escribiendo a las dos de la mañana en un día frío, en diciembre; mesándome la barba y cantando para mi mismo una canción de rock psicodélico que dice: “Sólo quiero dormir para siempre, nunca ver el mañana, ni seguir o liderar a nadie. No quiero trabajar para siempre, saber lo que sé, rogar o pedir prestado”. Luego me recuesto cinco minutos en la cama, boca abajo, pensando que afuera estará el Támesis, o el Rio de la Plata; y que en cualquier momento puedo ponerme un buen y pesado abrigo para salir a pararme en un puente o algún pequeño muelle y ver a la luna temblar en el agua. Gritarle a la luna que deje de seguirme, que se interne en las aguas nebulosas y me deje en paz dentro de mi sueño lúcido.

Ya no sé si creo que mi utopía fue algo concreto que puedo realizar materialmente o si realmente mi utopía está literalmente en algún sueño que pueda vivir lucidamente, algún dejá-vú continuo que no me deje un mal sabor de boca, y lo más extraño es que esos pasajes utópicos ya han pasado por esta vida, borrosos en principio, pero en cuanto son alcanzados materialmente se hacen brumosos, llegan a una realidad apenas perceptible que se separa de lo antes deseable; el eterno dilema del que deja de querer al obtener lo deseado.

Es por eso que no puedo tener una utopía real, constante, que no se fracture cada día y se reforme cada noche al dejarle los ojos a las arenas de lo surreal. Son momentos utópicos aquellos en los que se infla el pecho y la piel se enchina, momentos de hiperrealidad que lo mismo abruman que enaltecen el espíritu, o esa cosa que pareciera darnos voz, ese parasito cerebral que llaman mente.

Mejor iré de vuelta a la canción, y es que momentáneamente se hace mi utopía el caer dormido y no tener que despertar nunca, evitando eternamente la angustia y el frio que ocasiona el levantarse temprano, pero no lo suficientemente temprano para llegar a tiempo a la universidad. Y es que todos esos pequeños detalles que fastidian el ánimo van acumulándose y formando distopías que vuelan alrededor de uno, como mosquitos sedientos de sangre en una noche calurosa. Una parte importante de la utopía momentánea que persigo sería el poder dejar de lado las diferencias con la persona que enamora, llegar a convertirse en amantes viejos que nunca dejan la casa que construyeron con las memorias e infinito descubrimiento del otro. Olvidar las ciudades y sus caminos, darles significados nuevos y propios a las cosas. Básicamente la idea sería huir muy lejos, tal vez huir no sea la palabra adecuada, pero se lee bien cuando lo que se busca es alejarse de los significados y las cosas que han dejado de tener sentido, o que han fallado a su propósito. En mi utopía de esta noche: Darle la vuelta a un mundo nuevo; los mapas no deberían ser necesarios, los caminos están hechos para recorrerse en el sentido en que los pies se dirijan conforme a sus desalineados pasos, sentir que no te hace falta llamarle compañía a quién encuentra sus pasos con los tuyos porque realmente no existe la soledad. La soledad es un fantasma que nos esconde una realidad en la que quedamos nosotros mismos, desnudos, indefensos pero tal como somos. Nos hace creer que realmente no hay nadie ahí, ahí dónde al final estás tú mismo. No quiero ser una hormiga pasando por la grieta, rozando las antenas con otra hormiga y siguiendo automáticamente una señal. El punto sería ser la señal, una señal que se reinvente a si misma a cada momento. Es por eso que la única utopía que podría concebir sería la que cambia cada día, la utopía que realmente es utopía porque al llegar ahí ya dio un paso más.

Mentiría si escribiera una utopía académica, amorosa, profesional. Esas cuestiones carecen de sentido utópico para mí porque abarcan tanto y todo eso es tan poco al mismo tiempo. Los pequeños detalles siempre han influido en mí, como el mundo de lo surreal, porque ejemplifican cosas más amplias en sentidos concretos. Y tal vez carezca de lógica, tal vez carezca de aquellas cosas que le hacen pensar a cualquier otra persona que tener metas claras en el horizonte es haber realizado un sueño, pero la verdad es que nunca, nunca se deja de soñar. Incluso cuando tenemos los ojos abiertos, no nos damos cuenta de que ya estamos en otro sueño, otro dejá-vú, otra utopía momentánea, que habrá de divertirse con nosotros por el más pequeño de los instantes para luego volver a un nuevo escondite. Llega al escondite y abre los ojos, ya estás en otra vida.

“There is only one moment, and is now, and it lasts forever.”


sábado, 15 de enero de 2011

Facebook es lo que todo el mundo pop haría si los nazis hubieran ganado la guerra.

Por Ill Huero Ortega Nilo:



El 90% de los adolescentes o jóvenes adultos, sabe que es, tiene, esta a punto de tener o le interesa tener Facebook, ya que Facebook es actualmente la culminación del termino “red social”; el cual consiste en millones de usuarios, que, a través de internet, pueden tener acceso a esta red y así tener contacto con amigos o conocidos, además de conocer gente nueva. Es más que obvio que un hombre o mujer en una edad promedio, de doce a treinta años, que no cuenta con Facebook, es por que esta fuera de la realidad y actualidad, y dios sabe cuan malo es el mundo cuando no quieres formar parte de él, pero no tienes que llegar al pánico, Facebook es totalmente gratuito y fácil de obtener. Es necesario ingresar a la página de internet www.facebook.com, ahí aparecerá un registro, una serie de pasos totalmente mecanizados los cuales han seguido millones de personas antes que tú, lo primero que hace el registro es preguntarte: Nombre, apellidos, es requerida dos veces una dirección del correo electrónico (para la cual debiste hacer un registro previo en alguna compañía de correos electrónicos gratuita, dicho correo consiste en un nombre de usuario, una palabra, alguna canción, un nombre ficticio o real, una idea, la primera idiotez que tenga algún sentido o significado personal, un @ que te hace usuario de la red mundial, y finalmente el nombre de la empresa que posee tu nuevo nombre, tu información y puede usarlo para lo que venga en gana) una nueva contraseña personal para entrar a la página cuantas veces quieras una vez terminado el registro, sexo y fecha de nacimiento y finalmente dar clic en el icono que dice Registrarse. Para la siguiente parte del registro se requiere ingresar en un espacio en blanco, la traducción de una palabra ilegible a simple vista esto para demostrar que es un humano lo que esta manipulando la computadora y no algún otro ser capaz de llegar a este punto del registro, de nuevo clic en Registrar, después de eso la página se actualiza y aparecen cuatro nuevos pasos, el número uno es solo posible si otro miembro de Facebook anteriormente te a mandado una invitación, buscar a tus amigos que ya cuentan Facebook es el paso numero dos, para lo cual se necesita nuevamente tu dirección de correo electrónico, al dar clic en Buscar, aparecerá otra ventana para ingresar a tu cuenta de contactos, la pagina se actualiza y aparecen tus auto nombrados ‘‘amigos’’, a los cuales tienes que mandar una solicitud si es que quieres ver su página de Facebook, después la pagina brinda la opción de mandar una invitación a todos los demás pobres usuarios anónimos, carentes de Facebook, que tienes en tu cuenta de correo para así salvarlos de la ignorancia. El paso tres es complementar tu información básica (escuelas, empleo, etc.) al llenar la información todo parece ir bien, parece que de verdad lograrás pasar al siguiente y último paso, pero de repente la página cambia y te dice que agregues a todas esa personas que el internet cree que conoces, es cuando un sinfín de fotos y nombres de conocidos y desconocidos aparece; tu balanza mental entra en descontrol cuando tienes que decidir entre los que merecen ser tus amigos o los que no, pero siempre queda la opción de ignorar esta difícil decisión por el momento y pasar así al último paso, agregar una foto, ya sea tuya modificada, tuya real, la foto de algún vecino, amor platónico, famoso, enemigo, hermano, maestro o simplemente puedes ignorar el paso y finalmente llegar a tu propia pagina de facebook. Hay que aceptarlo, se siente bien sentirse dentro de la red, por fin, ya no eres un ente fuera de la sociedad, ahora tu nombre y una imagen representativa tuya forman parte de la más grande red social del mundo, en otra parte del mundo algún otro fenómeno esta igual o incluso mas feliz que tú por forma parte del mundo de los vivos.
Tu propia página de Facebook, cuenta con un Inicio, acceso a tu Perfil y tu Cuenta, visto de la manera mas lógica suena poco, sin embargo esas tres simples opciones ofrecen una vida entera de enajenación total hacia la realidad.

Tu perfil es darte a conocer a los demás, tu nombre aparece en grades y sombreadas letras, a la izquierda tienes tu foto la cual anteriormente elegiste por que te ves bien o esta bien editada, tu información (trabajo, escuela, donde vives actualmente, fecha de nacimiento etc.) acceso a todas tus fotos, ya sean tuyas o en las que te han etiquetado, notas, solicitudes de amistad. La palabra Amigos aparece en azul y junto a ella un número entre paréntesis del cual solo te empezarás a sentir orgulloso cuando llegue a más de 400, debajo de eso, una vertical lista de amigos que muestra sus nombres y fotos, amigos que a simple vista logras reconocer a 4 o menos, en la parte derecha de la página ves más fotos de amigos que otra vez el internet asume que tal vez conoces cuando en realidad no sabes quienes son esas personas. Abajo es fácil saber que sigue simplemente es un desfile vertical de patrocinadores. dispuestos a lo que sea con tal de que des clic en su imagen o icono; pero el centro de tu perfil eso es lo que es realmente interesante, pues a través de tu perfil, cualquier persona agregada, ósea un amigo, sabrá que tipo de persona eres pues ahí es donde aparece tu información básica, abajo está una hilera de fotos de personas que te etiquetaron, dejando a un lado las reuniones familiares o sociales, que valen la pena recordar; están la otra mayoría de fotos en las que no pediste o quisiste ser etiquetado, pues las fotos varían enfermamente entre frases tan reveladoras, hechas con graciosa ortografía, que exclaman –‘‘Que me dirías hoy si me muriera mañana’¬ , como si realmente a través de una imagen con letras sintieras el dolor de tu amigo de Facebook y su posible cercanía a la muerte, después están aquellas fotos de amigos que te consideran lo suficientemente cercano para etiquetarte en una foto suya en la cual están exhibiendo el hermoso ejemplar de superhombre que creen que son, y tu piensas -dios mío que les dio el valor de crear esa foto y no solo eso, sino exhibirla- tus fotos etiquetadas siguen con una variante entre groseras, asquerosas, repulsivas, raras, pornográficas; de personas que nunca veremos en persona, fotos que nos toman en estados superados por el alcohol y la decadencia, con caras raras, fotos que nos transforman en personas que no queremos aparentar ser… pero bueno, después de todo no podemos quejarnos, esta es la forma en la cual las personas se demuestran unas a otras cuan importantes son, debajo de las fotos llega un vinculo para compartir con tus cientos de amigos lo que estas pensando, lo mas fácil del mundo, sólo tienes que teclear tu idea, pensamiento o canción que este pasando por tu mente y los demás quieran o no, la sabrán, pero sólo algunos pondrán atención y te harán saber que tu idea les gusta y tal vez comenten en ella algo que la complemente o tal vez tus supuestos amigos no lo son tanto, pues nunca falta quien contradiga tu idea, armando una fricción con otro ser humano el cual esta del otro lado de la línea; una discusión que no existirá de ninguna otra manera mas que en esta página. Estando junto a esa persona simplemente podrías dejar que viviera en su idiotez e ignorancia, pero aquí en esta hermosa red social, no sólo das a conocer tus ideas sino lo más divertido de todo es que puedes negar la de los demás, eso sumando con un constante repertorio de páginas las cuales te gustan, aplicaciones inútiles y puntuaciones en juegos, todas estas noticias informan sobre cada cosa que haces cuando estas dentro de la página, es lo que forma tu Perfil.

La Cuenta consiste en la edición de amigos, administración de página (páginas las cuales tu orgullosamente creaste) configurar que tan exclusivo quieres que sea tu perfil, ayuda y finalmente la vida real de nuevo, la opción salir, y al último pero no menos importante está el Inicio, que se forma de tres partes, la parte de la izquierda consiste en tu nombre, tu foto, acceso a tu perfil, las noticias que de echo ocupan el centro de la pagina, mensajes, eventos a los que te han invitado desconocidos y solicitudes de amigos que también son desconocidos, muestra de que más experimentadas clases sociales y grupos formas parte o quieren que formes parte, no contentos con esto te recuerdan solicitudes de juegos sin sentido (en los cuales con unos simples Click’s puedes formar tu propia casa, granja o ciudad), junto con un sinfín de actualizaciones, notas, un universo de anuncios y de páginas ,enlaces y aplicaciones; debajo de eso hay pequeños cuadrados con las caras de tus amigos que están en otro lugar de la ciudad, estado o país conectados al igual que tú y todos te miran sonrientes. Del lado derecho de la pantalla se puede ver, una lista de afortunados cumpleañeros, notificación que es muy útil por cierto, pues sirve para nunca olvidar bajo ninguna razón entrar a su perfil y felicitarlos al igual que ellos lo harán contigo llegado el día de tu cumpleaños, darles algún regalo electrónico o etiquetación de algún vídeo que sirve de dedicación para el cumpleañero, para que un inútil abrazo o felicitación telefónica, si un -feliz cumpleaños- vía Facebook es más que suficiente para demostrarles a esas personas cuanto te interesa que años atrás nacieron, debajo de los cumpleaños invitaciones a algún evento que tendrá poca trascendencia, debajo de nuevo el recordatorio de tus futuros nuevos amigos, invitaciones de grupos, patrocinadores, miles de sugerencias de páginas, más juegos y más aplicaciones; cosas que nunca te aburrirán si les pones la suficiente atención, la columna derecha termina finalmente con una decena más de opciones y formas para encontrar nuevos ‘‘amigos’’. Pero el centro, el centro de Inicio es lo que realmente convierte esta red social en el magnifico y nuevo contacto humano, pues las noticias que aparecen en el centro, es lo que tus amigos que tienes agregados en Facebook hacen con su vida, toda su vida, mientras estén dentro de Facebook, lo que convierte esto en un circulo imparable, pues las publicaciones siguen apareciendo todos los días, a todas horas, cuando tú estás en Facebook hay al menos otras 10 personas además de ti conectadas, dispuestas a dar Clic a lo que se les ponga enfrente y dar a conocer lo que piensan por muy simple o idiota que sea, cualquier ser humano cae en la tentación de ver las interminables notificaciones, ya sea todas y cada una o solamente las actualizaciones de personas que se consideran importantes en nuestra vida, no simples amigos de Facebook sino algo más, convirtiendo esto a una forma de mantenerse al tanto diariamente de lo que hace esa o esas personas con una parte de su vida, en algunos casos, la mayor parte de su vida, para así sentirte vía Internet cerca del ser querido o amado, de esta manera te ahorras la molestia de visitarlo o verlo, ¿genial no? Pero cuando crees que debido a esto, Facebook no puede ser más perfecto, es en el momento en que te das cuenta de que el muro está formado más que ninguna otra cosa, de las notificaciones favoritas de todos, las ya tan mencionadas -páginas- denominadas “Me gusta! , aparecen en color azul lo cual significa un enlace a otra página, dicha pagina tiene una sola y única función, la cual consiste en distribuir un universo de frases inventadas por algún freak el cual cree fervientemente que desde la comodidad de su casa y a través de su computadora puede crear un legado más grande que el de dios. Todo esto solamente por escribir en una de estas páginas, una idea suya; que por alguna extraña razón es aceptada por el resto de las personas, pero eso no es lo más increíble, el freak realmente tiene razón, junto con el nombre de los amigos a los que les gusta la idea o frase hay un número de seis cifras, el infeliz realmente goza al fin de una gran fama anónima y victoriosa, su idea ahora es esparcida por millones de usuarios que dan clic en la primer idea o frase que alguien más piensa por ellos, las noticias no acaban ahí, continúan con publicaciones de fotos y lo más importante, puedes ver a través de ese pequeño muro, el contacto entre las personas; después de todo esa era originalmente la idea al crear Facebook.

Algún comentario, insulto, chiste, gracia, saludo, amenaza, es lo que escribes en el perfil de otra persona, perfil que es igual al tuyo solo que personalizado al estilo de esa otra persona. A través del perfil puedes ver su información y sus gustos lo cuales se dividen en escuela-empleo, filosofía de la vida, arte-vicio, actividades-intereses, parece interesante toda esa información, después de todo nunca se sabe cuando puedes encontrar tu alma gemela. Cuando entras por primera vez a un perfil te informas sobre en que escuela estudia, o su trabajo, al igual de su filosofía de la vida y una cita favorita, uno piensa que citará algún autor, libro o al menos película, pero la genialidad y astucia de la persona no tiene limites cuando escribe algo así como -¿Cita favorita? Con quien sea y cuando sea- a pesar de eso, aún te queda esperanza de que tú y ese usuario tengan gustos o ideas en común, pero todas tus ilusiones se esfuman cuando vez el caos que provoco un exceso de clic’s, desde arte- ocio, hasta, actividades- intereses, cada sección, ya sea música, películas, libros, etc. está llena de frases y páginas sin sentido las cuales no deberían estar ahí, pero uno no puede juzgar a una persona por la cantidad de páginas que sin sentido forman su perfil, uno como persona se siente feliz al transmitir el mensaje, que consiste en esas cosas que no te atreverías a decir estando junto a esa persona dueña del perfil, no por ser malas o groseras, sino por que las considerarías demasiado inútiles o idiotas, comentarios innecesarios. Eso sin mencionar el hermoso poder que sentimos al celar y controlar enfermamente a nuestra pareja o amigos, creer que conspiran en nuestra contra, pues en los comentarios ajenos no apareces tu, pero Facebook no es sólo control y odio, no, no, también te hace creer firmemente que el hecho, de que una persona teclee algo que te hace sentir bien, puede sustituir un contacto con otra piel, un abrazo, una risa, nos sentimos tan seguros aquí siendo unos usuarios en vez de personas, pensando que al estar solos, sentados frente a una computadora con Internet, escuchando música, con la televisión sintonizada acompañándonos, es el mundo ideal, tantos medios masivos de información, de comunicación, cientos de formas de tener contactos con las demás personas, sin embargo preferimos esto.

Si realmente eres honesto contigo mismo, sabes que tú y solamente tú eres el que está frente a la computadora esa madrugada de confesiones y demostración de sentimientos innecesarios, pero lo que se vuelve realmente necesario y adictivo, es ese sentimiento de alivio que provoca saber que del otro lado de la red hay una persona o al menos un ser, que esta escuchándonos y comprendiéndonos, que esta tecleando algo, ese sentimiento de no estar solos es lo que provoca, que cada vez que se tiene acceso a internet, lo primero que haces es ingresar a Facebook y ver tus propias actualizaciones, noticias inútiles que llevan en azul tu nombre.
Facebook provocaría las próximas guerras mundiales, si los presidentes de cada nación formaran parte de esta red, después de todo si el presidente de México, tuviera la brillante idea de etiquetar en alguna foto a los presidentes de Estados Unidos, Alemana, Rusia, China y Japón, foto en la que mostrar alguna bonita masacre provocada por su guerra contra el narcotráfico, todos pensarían cuan salvajes e inhumanos animales somos los Mexicanos y todos vendrían a aniquilarnos, pero gracias a dios esa no es la realidad, pues los seres ocupados de guiar la humanidad están demasiado preocupados por sus intereses y sus intentos de control, ellos simplemente no tienen tiempo de apreciar el verdadero pensamiento y sentimiento humano, ese que se puede encontrar en una tarde de Facebook, esas ideas de rebelión, de alegría, de tristeza, de odio, de amor, pensamientos que están a un Clic de distancia, clic que creemos que cambiara algo en este mundo, clic que solo formará parte de la red invisible de personas que prefieren un -Me gusta- a una idea propia, prefieren dar un clic, frente a su computadora, que salir de su casa y ver el mundo lleno de caos que hay afuera, y cuestionarse ¿por qué?, idea que sin la necesidad de un -Me gusta-, provocaría cambios si así quisiéramos, idea que se perderá, en un océano infinito llamado Internet, idea que solo formará parte de una interminable cascada de notificaciones, a las que nadie les pondrá demasiada atención, por que, después de todo, esa es la naturaleza humana, ninguna idea debe de tener demasiada importancia sino la pensamos nosotros mismos, lo importante no es ingeniar, ni mejorar, ni cambiar, lo importante es saber que el mundo se vuelve perfecto, cuando Facebook nos dice que esa persona especial comentó algo o nos mando un mensaje, sólo de esa manera este mundo obtiene un sentido.

martes, 28 de septiembre de 2010

Los billetes de tres pesos en la calle sin pavimentar (identidad cultural mexicana) By Adrián Martínez

¿Cómo profundizar sobre la identidad cultural mexicana? Para hacer esto, fui adentrándome en los textos alusivos a la temática, los cuales me fueron proporcionados. Inmediatamente, e incluso antes de empezar este curso me he dado cuenta de que para conocer al mexicano, a México; se necesita desnudarlo sin piedad para explicarnos el por qué de tantas cosas tan cotidianas y tan empotradas en la madera nacional. Vivo esta temática día a día, salta a mi cabeza como aceite de un comal; la vivo en pláticas domingueras, en momentos de ocio al ver el noticiero, en pleno bicentenario de México. Salta también el hecho de que la cultura en México se aprende de vestigios de dogmas y verdades arraigadas en el ser, sin conocer siquiera el proceso por las cuales quedan adscritas al sentir de tan enorme territorio y población.

Imaginariamente se practica un europeísmo, tan falso como un billete de tres pesos, que se practica por elites y se sigue al más puro estilo de una relación pastoral-ganadera. En lo profundo, ya sea de la selva Lacandona o de un suburbio de clase media-baja del centro del país; se puede encontrar la otra cara de la moneda, una ilusión, que ya no nos pertenece, que ha llegado a ser peligrosa (pregúntenle a Zedillo) y revolucionaria, que pugna por culturas ancestrales que ya nunca podremos revivir. Si bien una pequeña fracción queda en lo profundo, queriéndoselo sacar del pecho para aporrearnos con sus ideales, nuestras fracciones restantes hacen gala de apatía, la cual, al llegar a mostrar una comodidad que satisface a la imagen, deja que el río lo lleve por rápidos y no trata de ponerse a salvo en la orilla, hasta que un salto de agua está cerca.

En mi visión personal, la cultura en México se comporta de una forma muy particular, que se deslinda de las raíces y se guía por la costumbre, que fue hecha de forma casi natural y tan sutil en su evolución, un ejemplo de esto son algunas tradiciones como el combate de rosas del 16 de septiembre, del cuál aparentemente nadie sabe como es que empezó y por qué es un combate; sin embargo también hay por el contrario, grandes destellos de cambio cultural, cómo la revolución, el “boom” literario, el periodo del “milagro mexicano”, y, la revolución sexual y urbana en la segunda mitad del siglo XX, que por su propio ímpetu quedaron también clavados y hoy forman parte del acontecer mexicano diario. Se forma a base de fuerza y sobrevivir el día a día en un país joven que se construye sobre, y no tanto con, influencias impuestas o marcadas. Un gran crisol de las razas, y, resultado de intervenciones y flamantes intentos de copiar modelos exitosos.

Vuelvo al tema de la sobrevivencia porque viene a la mente la película “Los poetas campesinos”, que, para mí, podría ser uno de los tantos cuentos sobre la vida campesina que hacía Juan Rulfo (uno de mis escritores mexicanos favoritos). Fue impactante en cierto modo el ver a tantos niños viendo un espectáculo circense de trapecios y una representación teatral al aire libre, floreciente de rimas y acompañada por un músicos de rancho; en lo que a mi parecer era un lugar desolado en forma natural y aún así poseedor de mucha riqueza cultural, una cultura sobreviviente, luchona, que invita a jugar con ella, entrar en el juego de encontrar la realidad terrible del país que da un paso adelante y uno hacia atrás, y aún así encontrar una luz en ello y hallarlo entretenido. Y es que el entretenimiento es algo fundamental del mexicano. Muchas veces he sido testigo de actos de controversia en los medios, usados para “distraer”, distraer la atención de las masas y mantenerlas descontentas pero entretenidas, y mientras estén entretenidas en alguna noticia o escándalo, o en un evento masivo súper-publicitado; se puede tener a la masa en cierta tranquilidad. Viéndolo de otra manera, mucho menos entintada de conspiracionismo y política, el pueblo mexicano en su expresión cultural, en su carácter fundamental, es un pueblo pícaro, sonriente, que gusta de las ironías y de reírse de la desgracia (uniéndose también en ella), que es religioso en el pedir de derechos y ateo en el cumplir de obligaciones, que está profundamente ligado a un sentimiento maternal e irónicamente también a una actitud que suele llevar el estandarte del “valemadrismo”, cuando todo ha salido mal o se ha vuelto agobiante; es también aquella gala de apatía de la que hablaba casi al comienzo de este ensayo.

¿Cómo separar civilización de cultura? Esto es en realidad sencillo, a mi parecer no somos (como pueblo) una civilización, sino parte de una que, se ha transformado de los modelos antiguos de civilización delimitados por tener un lugar y desarrollo bastante especifico y diferente de otros grupos humanos de su tiempo, a una civilización que ha surgido de la situación temporal en la que vive el mundo, la era moderna, el siglo XXI, el no tener fronteras de comunicación e intercambio cultural, la globalización en auge es la civilización de la que es parte México, querer salir de esto es como querer escapar de un agujero negro. Por otro lado, la cultura mexicana es también a mi parecer, aunque muy brillante en el sentido de que se distingue fácilmente en cualquier parte del mundo; una parte de la macro cultura que está creando nuestra civilización actual. Incluso dentro del país hay regiones que tienen micro culturas propias muy diferentes a las de otros extremos del país pero que de una forma extraña se entrelazan como hilos en una prenda fina, o mejor dicho, de un costal con 120 millones de personas dentro. Esto último contrasta con otras naciones, que con mucha menor extensión tienen culturas muy fijas y que no varían mucho realmente de un extremo a otro de la misma, o también está el ejemplo de países muy grandes, mucho más que México que también tienen culturas muy homogéneas y sólidas, como la china y la hindú.

Para finalizar quiero puntualizar el etnocentrismo del que a veces queremos ser presa, nos vanagloriamos de héroes y eventos que no conocemos, de victorias efímeras y salidas milagrosas de estancamientos sexenales. Pensamos y apreciamos nacionalistamente símbolos dogmaticos que ya no pertenecen a nuestra generación y en vez de estudiarlos nos los ponemos como pulseras, colguijes y camisetas. Nos burlamos de nosotros mismos pero nos alienamos en países vecinos, sin pensar en consecuencias. Somos producto de un ente que tiene vida propia, pasajeros en un barco cuando podemos ser quienes lo lleven a tierra firme, porque a veces creo en que este pueblo, esta cultura se pasa el tiempo flotando en el éter con sueños de imponer bayonetas con punta de chiles jalapeños en un estadio de futbol cada cuatro años. Ha habido tanta sublimación de ideas, y tanto aterrice de alucinaciones que no se ve un rumbo, y no es que alguna vez se haya visto, eso también es parte interesante del estudio de nuestra cultura e idiosincrasia. Y lo que he mencionado a lo largo de estos seis párrafos de reflexión es eso, que la cultura mexicana no tiene un aparente principio ni fin; ni ritmo fijo, ni línea que seguir, simplemente es y será, por su propia voluntad de cuando se le de la gana, espontanea y muy original, como una planta que súbitamente crece donde encuentre tierra, aunque sea una calle sin pavimentar de una de las ciudades más grandes del país.

-Adrián M.

Originalmente para la clase de cultura, 23 de septiembre, 2010.

viernes, 9 de octubre de 2009

"Sobre el Llano Grande..."

"Sobre el Llano Grande..." es el nombre de un ensayo que escribí hace casi un año (el 12 de noviembre del año pasado) y trata de la recopilación de cuentos de Juan Rulfo llamada "El llano en llamas". Lo he dividido en dos partes con la intención de que su lectura sea seguida de la forma que se quiera y tambien de que no sea tan tediosa (aunque en realidad no es tanto)

Esta primera parte sirve como introducción:


Sobre el Llano Grande…


Las historias del Llano Grande, esa extensión de tierra y los relatos que de ahí surgieron, claro con la habilidad literaria de la que disponía Juan Rulfo, me llevan a presentar este análisis de la obra, basado en mi criterio personal.

Me gustaría hacer entender que si bien leí todos los cuentos de la obra, mi interés fue mayor siendo yo procedente del estado de Jalisco. Al leer la obra me di cuenta de que eran mencionados lugares como Agua Zarca y el Cerro Grande, en los cuales he estado yo algunas veces. También me llamo la atención el hecho de que de alguna forma u otra todos los cuentos se conectaban por una misma problemática y tenían un hecho en común, la muerte.

El conjunto de cuentos a los que me refiero fueron escritos por Juan Rulfo en la década de 1940 y 1950 siendo un total de diecisiete.

(Fin de la primera parte)